¿Reaccionas o Respondes eficientemente ante personas que te resultan difíciles?

Hemos escuchado decenas de veces que "reaccionar" (responder impulsivamente) ante una persona desagradable o que sentimos que nos ataca es un signo de baja autorregulación y que muy probablemente nos llevará a una escalada del conflicto. Sin embargo, seguimos haciéndolo, al menos alguno de nosotros o al menos a veces.  Cuando alguien te "pone de los nervios", puede ocurrir que  ni siquiera terminas de escuchar lo que la otra persona está diciendo,  tu cerebro "intestinal" toma el control y saltas a devorar a la persona difícil o guardas silencio con cara apretada y rechinando los dientes.

Responder significa construir de forma consciente y rápida una expresión constructiva, justa y sana ante un evento o persona que se comporta de una manera que consideramos injusta, impropia o de ataque.

Cuanto antes te des cuenta de ti mismo (atención plena) y te "observes" en términos de tu diálogo interior, las palabras que estás a punto de decir, el tono de tu voz, tu postura y la expresión de tu rostrocerca estará de responder en lugar de reaccionar. Sí, parece que hay muchas cosas que hay que tener en cuenta en un instante. O quizás no tengamos todas estas reacciones extremas, pero lo más probable es que si reaccionamos escuchemos menos, comencemos a usar palabras y oraciones "no constructivas" y hagamos todos los esfuerzos posibles para culpar al otro por lo que sucedió. La clave está en ese mismo instante cuando aún estamos a tiempo. Y todo esto ocurre muy rápido. De hecho, el razonamiento detrás de ir de reactivo a sensible es que no hay necesidad de ir a la reacción de supervivencia de lucha o huida,  que es de hecho lo que es, ya que no es adaptativa en un contexto social donde no hay bestia salvaje alguna delante de nosotros que nos quiera devorar, sólo una persona que nos “pone de los nervios”

 

Cuando confrontamos a una persona difí­cil RESPONDER es mucho más productivo que REACCIONAR.

¿Por qué es tan difícil contener esos primeros pensamientos y conductas iniciales, aparentemente involuntarios? Parece ser que la necesidad de "defendernos" en una situación social difí­cil es una respuesta de supervivencia comparable a la que nuestros cuerpos adoptan cuando se enfrentan a un evento de vida o muerte. La posibilidad de perder el poder o de ser atacado socialmente produce miedo y sufrimiento social.

Investigaciones recientes muestran que las experiencias sociales incómodas parecen ser procesadas por las mismas regiones neuronales que se ocupan del dolor físico. Los resultados recientes de Naomi Eisenberger, demuestran que las experiencias de dolor social - los sentimientos dolorosos asociados con malestar social - se procesan en los mismos sustratos neurobiológicos que subyacen a las experiencias de dolor fí­sico. Mas concretamente, Novembre,  Zanon, &  Silani asociaron la sensación desagradable de "exclusión social" con la reacción de  la corteza insular relacionada con el procesamiento sensorial del dolor físico y también con la autoconciencia, pensamiento y las relaciones interpersonales.

Por lo tanto, ante una situación social incómoda o persona difí­cil, estos centros cerebrales pueden activar una respuesta rápida de "reacción intestinal” de supervivencia al igual que lo harían ante una amenaza a la vida.

Esta reacción es sin duda desproporcionada en un contexto social ya que no hay una amenaza inminente y de allá­ la necesidad de buscar una respuesta más eficiente (costo-beneficio) en términos de convivencia y de salud.

No olvidemos que el responder en lugar de reaccionar no significa dejar de defendernos o ser sumisos ante las amenazas. Quiere decir seguir una estrategia contundente, objetiva, clara y enérgica ante lo que consideramos injusto o impropio.

No hay una fórmula para superar esta reacción, pero se pueden seguir algunas sugerencias para activar una "respuesta" social más constructiva producida en otras regiones neuronales de nuestro cerebro relacionadas con la conciencia y la selección de respuestas. Aquí­ os dejamos tres sugerencias.

  1. El SABER facilita el control emocional: Conocer lo que ocurre en nuestro organismo es un primer paso. La conciencia del funcionamiento cerebral, que hemos resumido aquí­, facilita el decidir procesar la información en otros centros neurobiológicos.
  2. Aprender técnicas de MEDITACIÓN INSTANTÁNEA. Utilizar conscientemente la respiración y relajación instantáneas proporciona un espacio (mínimo) de tiempo para reconsiderar lo que es más conveniente en ese primer instante y a lo largo de la interacción difí­cil. Se necesita tiempo, mucha motivación y práctica para que esta técnica funcione.
  3. Utilizar la "METÁFORA DEL ANZUELO" para "desengancharnos" de la reacción inmediata. La explicaremos en el siguiente Post junto con otras sugerencias!

Referencias

Naomi I. Eisenberger (2012) “The neural bases of social pain: Evidence for shared representations with physical pain” Psychosom Med. 74(2): 126–135.

Giovanni Novembre, Marco Zanon, & Giorgia Silani (2014) “Empathy for social exclusion involves the sensory-discriminative component of pain: a within-subject MRI study” Soc Cogn Affect Neurosci.  10(2): 153–164.

 

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