¿PROBLEMAS CON LOS EQUIPOS INTERNACIONALES DE TRABAJO?

Raúl Domínguez trabaja como supervisor de una empresa de ingeniería en Riad, Arabia Saudita.  En España tiene una reputación de ser muy buen líder, sabe ser sensato, comunicarse clara y directamente lo que piensa y lo que hay que hacer. Así saca el mejor partido de su equipo.  En el proyecto actual en Riad  supervisa a un equipo de 12 españoles y cerca de 30 funcionarios de Arabia Saudita.

Después de unos meses Raúl está frustrado. Sus expectativas con el trabajo del equipo Árabe no se han cumplido. Él considera que tienen que trabajar más rápido y que lo que necesitan es más presión.  ¿Qué puede hacer Raúl para que el personal Árabe se alinee con el proyecto?

Desde aquí le decían que tenía que llamarles la atención a todos en una reunión para asegurarse que el mensaje les llegaba de forma igual. Tenía que establecer su autoridad y que vieran que el jefe era él. Este consejo no funcionó. En la siguiente reunión lo hizo y lo que logró fue miradas incómodas y protestas. Sintió que perdía autoridad y supo que algunos se sintieron humillados por habérseles señalado las faltas en público.

Se le ocurrió seleccionar a un miembro del staff Saudí y explicarle sus preocupaciones. Esta persona serviría  como puente para que sus opiniones llegaran al resto.  Fatal, nadie quería ese papel por temor a resentimientos y favoritismos.

Le explicó lo que estaba pasando al Director Saudí del proyecto. ¿Qué respuesta obtuvo? Que si no era capaz de gestionar al equipo tendrían que replantearse su posición. Lo hizo sentir incompetente.

Raul decidió consultar a una empresa experta en gestión de equipos internacionales quienes le sugirieron que, dadas las principales características del mundo laboral en Arabia Saudita, había que conocer muy bien  sus estilos de comunicación y de dar y recibir críticas. También le entrenaron para adaptarse a dichos estilos.

Le dijeron que la mejor acción era reunirse con cada uno de los trabajadores o que les reuniera en grupos muy pequeños, les escuchara y les explicara bien lo que necesitaba de ellos, motivándoles y reconociendo la importancia de su trabajo. Eso sería actuar con Inteligencia Cultural.

Valió la pena el tiempo invertido. La receptividad ha aumentado y siente que le tienen más confianza. Ha cambiado la forma de decir las cosas y entiende que en este ambiente no funciona el hablar tan directamente. Tiene aún un largo camino a recorrer.

Afortunadamente cuenta con el apoyo de expertos en comunicación intercultural para ir encontrando nuevas formas de ganarse al personal árabe, sentirse más cómodo, hacer que ellos también estén mas cómodos y llevar el proyecto a buen ritmo.

¿Tienes alguna situación que te preocupa en tus equipos internacionales?

 

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